A menudo se confunde evaluar la sostenibilidad de un edificio con su eficiencia energética. Aunque ambos certificados pueden complementarse, hay una gran diferencia en su rango de competencias.

certificado sostenible

El año que viene entrará en vigor la normativa de la Unión Europea que exige edificios con un consumo energético casi nulo. El objetivo es promover el crecimiento de las fuentes de energías renovables y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en todo el territorio comunitario.

Esta normativa lleva casi una década pregonándose y ha facilitado que un porcentaje de las nuevas promociones construidas en España tengan el certificado energético desde su fase de diseño. Además, una parte de la sociedad se ha familiarizado con el concepto ecológico y ahorrativo de los sellos energéticos y es habitual que los nuevos electrodomésticos de un hogar cuenten con un certificado de eficiencia energética o que la gente instale iluminación de bajo consumo en sus casas.

¿Y qué hace un certificado de construcción sostenible como BREEAM®?

Ir más allá de la energía y evaluar todos los aspectos de un edificio que afectan a su rendimiento, a la salud de los usuarios y al cuidado del medioambiente. Concretamente, BREEAM® evalúa 49 requisitos de 10 categorías diferentes: Energía, Agua, Transporte, Uso del Suelo, Innovación, Gestión, Contaminación, Salud y Bienestar, Materiales y Residuos.

En el caso de un certificado sostenible de construcción como BREEAM®, la energía representa una décima parte de total de categorías evaluables. El certificado sostenible de un edificio implica: promover el ahorro de agua, el predominio de la luz natural, que no se utilicen pinturas o barnices tóxicos en los revestimientos, que haya un correcto aislamiento térmico y acústico, cercanía a paradas de transporte público, materiales con etiquetas de aprovisionamiento responsable, accesibilidad para personas con movilidad reducida, instalación de sistemas de reciclaje, estudios para el cuidado bioclimático del lugar en el que se construye…

De este modo, BREEAM® propone medidas para construir edificios sostenibles que, además de ser saludables y cuidar el planeta, son eficientes energéticamente; mientras que un edificio con certificado energético no es necesariamente sostenible, ya que, por ejemplo, puede estar edificado sobre un terreno protegido, generar residuos contaminantes, no contar con suficiente iluminación natural, estar ubicado en un lugar que exija el uso del coche …

Dos caras de la misma moneda

El certificado sostenible de construcción se conoce popularmente como “sello verde”, un término que trata de resumir el carácter holístico de estas metodologías. No obstante, los certificados energéticos tienen más presencia en los medios de comunicación y su funcionamiento, o al menos el concepto que representan, es más reconocible por el conjunto social.

Esta mayor popularidad ha eclipsado la irrupción de los certificados sostenibles, que muchas veces son metidos en el mismo saco de los sellos energéticos por compartir algunos valores ecológicos. Aunque los dos certificados representan una filosofía orientada a mejorar el rendimiento de los edificios, unos abarcan el conjunto de procesos y aspectos de una construcción y el otro se limita al ahorro y la eficiencia energética.

Ambas opciones se complementan y un edificio sostenible también es eficiente energéticamente. Los certificados sostenibles y los sellos energéticos son ya el presente y futuro del sector de la construcción, que comienza a construir edificios más saludables y respetuosos con el medioambiente.

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