La tendencia está clara: la vivienda del futuro será sostenible o no será. 

Las construcciones se basan cada vez más en un modelo de arquitectura sostenible. La recuperación del uso de los materiales más primarios y no contaminantes, se combinan con la tecnología de vanguardia en busca de una arquitectura cada vez más alineada con la protección del medio ambiente.

Si nos remontamos a siglos pasados, podemos afirmar que el acero fue el material de la arquitectura del siglo XIX, y el hormigón, el del XX.

En este punto, volvemos a nuestras raíces para hallar un equilibrio perfecto entre comodidad, resistencia, economía y sostenibilidad.

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Rascacielos de madera

Entre muchos otros, uno de los elementos de construcción que vuelve al estrado es la maderaComo comentábamos en este otro artículo, además de renovable, resulta el material con el menor impacto ambiental, que ahorra energía ya que, en su procesamiento implica un uso muy inferior al de otros componentes.

Fuerte pero ligera, cuenta con propiedades táctiles y acústicas; aísla del ruido y del calor. Además, con un tratamiento adecuado, puede resultar más resistente al fuego que el hormigón o el acero, por la cantidad de humedad que posee.

El único requisito para que su uso sea 100% sostenible, es que se ha de plantar de nuevo tantos árboles como hayan sido talados para la fabricación de los productos.

Por su carácter eficiente y adaptable, los rascacielos de madera laminada cruzada ya son una realidad, por ejemplo, en Estados Unidos.

Por ello, no descartamos que pueda ser un material de construcción clave para la vivienda del futuro.

vivienda del futuroEl ‘Riverfront’, de Michael Green, será la mayor construcción de madera en EEUU – MICHAEL GREEN ARCHITECTURE

Edificios con invernaderos verticales

En consonancia a la tendencia de crear edificios que proporcionen sus propios recursos, e, incluso, generen una sobreproducción, u otros recursos nuevos, se encuentra este rascacielos diseñado por el estudio sueco de arquitectura Platagon, con previsión de construirse en Liköping.

Este edificio podría funcionar como bloque de viviendas, pero también como productor de alimentos que podría satisfacer las necesidades de unas 5.000 personas al año.

El edificio ha sido diseñado para ofrecer una solución integrada de energía, calor, residuos, CO2 y agua. Las estimaciones de Platagon hablan de un ahorro de hasta 1.000 toneladas en lo que a emisiones de CO2 se refiere y de en torno a 50 millones de litros de agua; comparándolo con los métodos habituales de agricultura.

Para reducir las emisiones de CO2 hasta los niveles citados anteriormente, un 50 % de la energía utilizada en la producción de alimentos en el invernadero será reutilizada para el sistema de climatización del edificio, mediante un sofisticado sistema de almacenamiento y distribución de energía.

Casas conectadas y eficiencia energética

La domótica como sistema de automatización forma parte de nuestras rutinas; vivimos conectados con los demás, y ahora, también con nuestra vivienda: Contamos con dispositivos, como interruptores con WiFi, paneles o cámaras de vigilancia que se conectan a nuestros smartphones, permitiendo activar, por ejemplo, nuestro aspirador automático, programar la calefacción, o controlar las luces encendidas.

La vivienda del futuro estará, por tanto, conectada, y además, idílicamente, producirá más recursos de los que consuma. Sin embargo, la preocupación estrella de los españoles gira entorno al modelo energético.

Investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) están desarrollando un sistema que nos indicaría cuánta electricidad está consumiendo cada uno de los aparatos de casa.

Otra opción viene de la mano de Tesla, que ha desarrollado una batería casera unida a su tejado solar, con las que es posible olvidarse de la red eléctrica.

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Casas Pasivas

Si hablamos de la vivienda del futuro no podemos dejar de mencionar el concepto Passivhaus. La casa pasiva es aquella diseñada y construida para que no se necesite apenas consumir energía para obtener una temperatura confort a lo largo de todo el año.

Sobre las casas pasivas nos hablamos anteriormente en este artículo, donde podrás descubrir cómo funcionan exactamente y qué requisitos deben cumplir.

Estas casa cuentan con un alto nivel de autonomía en cuanto a necesidades energéticas, utilizando la luz solar, el aporte metabólico de personas y máquinas, y situando estratégicamente paredes, puertas y ventanas con altos acabados de aislamiento para conseguir una temperatura ideal tanto en verano como en invierno, evitando la inversión en calefacción.

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Casas autosuficientes

La casa autosuficiente, por su parte, se define como aquella vivienda que genera la totalidad de la energía que necesita.

Por tanto, no necesita contar con un suministro a la red general. En cuanto a la luz, la calefacción y la refrigeración, se utilizan placas solares, mientras que para el abastecimiento de agua, se instala un sistema de recuperación de aguas pluviales, junto a un segundo sistema de depuración.

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Viviendas prefabricadas

Hablamos de viviendas modulares y móviles, de rápida fabricación e instalación, que se adaptan a pequeños espacios, y que se han desarrollado en fábricas desplazadas de su destino final, por lo que las condiciones meteorológicas no afectan a su desarrollo, y los plazos de entrega se acortan. Algunas de ellas pueden contar con plazos de entre 3 y 4 meses. 

Si quieres ampliar la información sobre este tipo de construcciones, en este artículo comentamos al detalle las particularidades de las viviendas prefabricadas, además de destacar las mejores empresas de nuestro país en construirlas.

A nivel internacional encontramos otras como Kasita, de la que hablamos en este otro post, que tienen integradas las últimas tecnologías de hogar inteligente.

Otras, como Wikkelhousese basan en láminas de cartón corrugado,  con una delgada capa de madera en su interior que hace al conjunto más resistente y duradero. Además, para impedir que la lluvia moje el cartón, se aplica un tratamiento impermeable en el exterior.

Podemos concluir que la vivienda del futuro, por tanto, combina materiales de construcción primarios con la tecnología más vanguardista para lograr viviendas cada vez más sostenibles.