En artículos pasados mencionamos constantemente las construcciones Passivhaus, o también conocidas como casas pasivas. Y seguirán mencionándose de aquí en adelante, ya que este es el modelo que se contempla cada vez más en las nuevas construcciones, gracias a una sociedad cada vez más concienciada con el medio ambiente y el gasto energético que se genera actualmente.

¿Sabías que, en 2020, todas las viviendas serán sostenibles? Este hecho está muy relacionado con el concepto Passivhaus, y con la conciencia de cuidar el medio ambiente.

Pero, ¿sabes realmente qué características requiere una vivienda para considerarse pasiva, y optar a la Certificación Passivhaus?

¿Qué es una casa pasiva?

Una casa pasiva es una construcción con un alto nivel de autonomía en cuanto a sus necesidades energéticas, que consigue calentar el espacio mediante la energía solar, el aporte metabólico de personas y máquinas, y evitando su pérdida mediante un buen aislamiento.

Para conseguirlo, se utilizan además estrategias de arquitectura y conocimientos sobre materiales, el terreno, y la ubicación, con el objetivo de conseguir el mayor confort con un coste mínimo, utilizando las condiciones a nuestro favor y consiguiendo así, ganancias energéticas.

En resumen, para que una vivienda se considere pasiva, debe ser capaz de mantener estas condiciones climáticas ideales en su interior (de calefacción y refrigeración) sin utilizar métodos tradicionales de calefacción que lleven consigo un gasto desmedido de energía. Para ello, se tendrá en cuenta por ejemplo, la luz solar, y se estudiará detenidamente la ubicación para conseguir más calor en invierno, y más fresco en verano, y se mejorarán los aislamientos.

Una casa pasiva bien diseñada, es capaz de reducir su consumo entre un 60 y un 90% respecto a una casa convencional.

En consecuencia, estas construcciones permiten mejorar la eficiencia energética reduciendo el consumo de energía, sin que ello implique una disminución del confort.

Podemos decir, por tanto, que sus objetivos se resumen en dos puntos:

  • Reducir la demanda energética
  • Generar la energía restante mediante fuentes renovables

casa pasiva

¿Qué características debe tener una casa pasiva?

Para que una casa sea considerada pasiva, debe cumplir los siguientes requisitos:

  • Orientación adecuada de la vivienda, que aproveche la radiación solar y la ventilación natural cruzada
  • Aislamiento muy pronunciado en paredes y cubiertas.
  • Eliminación de los puentes térmicos
  • Estanqueidad del edificio
  • Puertas y ventanas con altas prestaciones y con aislamiento
  • Cálculos y mediciones en función de las condiciones, aplicados también al conocimiento de los materiales de construcción.

¿Cómo funcionan las casas pasivas?

La clave está en aprovechar el máximo la luz y la radiación solar, evitando las pérdidas mediante un aislamiento térmico en paredes, suelos y techos, y un buen sistema de ventilación de aire con recuperador de calor.

Además, se eliminan los puentes térmicos, y se cuida al detalle la incorporación de ventanas y puertas que no filtren corriente de aire.

En esta ilustración se observa cómo funcionan la refrigeración y el calentamiento en una casa pasiva.

casa pasiva

¿Cuáles son sus ventajas?

  • Según diversos expertos, las casas pasivas consumen un 90% menos de energía que las casas tradicionales, y un 75% menos que una casa de obra nueva. Es decir, se incrementa el ahorro energético y el económico.
  • La exigencia mínima requerida de energía puede satisfacerse con energías renovables.
  • Optimiza todo el calor posible, incluyendo el corporal de los habitantes y el que generan los electrodomésticos.
  • El sistema recuperador de calor, que refresca el aire interior, permite higienizar el aire y mantenerlo sano, un beneficio para la salud. Al prescindir de sistemas de climatización artificiales y utilizar la renovación inteligente del aire, los inquilinos son menos propensos a sufrir enfermedades sobre todo de tipo respiratorio.
  • El estándar passivhaus se puede aplicar a cualquier lugar y clima.