La disminución de la temperatura en ciudades es ya una realidad.

Si hace unos meses comentábamos la iniciativa de Los Ángeles de revestir sus calles de blanco con el objetivo de reducir significativamente las temperaturas en la ciudad, donde pueden llegar a los 40ºC en un verano no especialmente caluroso, actualmente sabemos que la empresa constructora CHM se encuentra en fase de investigación y  desarrollando de un proyecto enfocado a crear pavimentos de alta reflectancia solar (también llamados cool pavements) para evitar en las ciudades el fenómeno llamado isla de calor urbana (ICU), lo que supondrá reducir la temperatura ambiente en las calles y, con ello, paliar el cambio climático.

Recordemos que una “isla de calor” se define como un lugar donde la vegetación y los sitios despejados son reemplazados por infraestructura, edificios y avenidas asfaltadas. Esta sustitución de ambientes húmedos y permeables por aquellos más secos y menos filtrables provoca que las zonas urbanas más densas se vuelvan mucho más cálidas que sus entornos.

Las zonas denominadas islas de calor pueden alcanzar temperaturas entre 10° y 32°C más altas que la temperatura ambiental.

La alternativa de CHM surge para mitigar este efecto a través de pavimentación que refleje la energía solar por medio de los llamados pavimentos de alta reflectancia (cool pavements). El objetivo se centra en mantener la temperatura más baja con respecto a los pavimentos convencionales (negros), lo que repercutirá en la reducción de la temperatura superficial de este suelo y, en consecuencia, del ambiente, acentuando este efecto en épocas de mucho calor como el verano.

Otras ventajas

Además de la comentada reducción de la temperatura, y la paliación del cambio climático, podemos hablar de otros beneficios directos derivados de la implantación de estos pavimentos: con su implantación se espera el ahorro de energía en el alumbrado público, ya que los firmes de alta reflectancia son de tonalidades claras y con superficies de elevada luminancia provocarían una buena reflexión de la luz incidente, haciendo que sea necesario una menor intensidad de luz artificial nocturna para obtener una adecuada visibilidad.

Por otro lado, también podría suponer un ahorro de energía en aire acondicionado, principalmente, en los edificios próximos a las zonas pavimentadas, al disminuir la temperatura ambiente.

Además, se produciría una mejora en la calidad del aire, ya que cuando éste es más cálido se acelera la formación de niebla contaminante (a partir de las reacciones de óxidos de nitrógeno, compuestos orgánicos volátiles, etc.) y estos pavimentos contribuirían a ralentizar su formación.

Foto: ecoticias

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