El adobe, el material de construcción de moda, práctico y sostenible

El adobe es quizás el material de construcción más antiguo del que se tienen registros. Conocemos edificaciones realizadas en base al adobe que podríamos definir rápidamente como un ladrillo sin cocer desde hace 10,000 años y repartidas por todos los lugares del planeta, desde Çatalhöyük, una de las primeras ciudades conocidas, hasta las primeras civilizaciones de América.
Çatalhöyük, en Anatolia, una de las primeras ciudades sobre las que se tienen registros y evidencias arqueológicas
Çatalhöyük, en Anatolia, una de las primeras ciudades sobre las que se tienen registros y evidencias arqueológicas
La receta de este material que recibe su actual nombre del árabe al-tub (طوب), lleva siendo la misma desde el siglo 8 antes de Cristo: tierra, arcilla, agua y paja. Todo ello moldeado en un tamaño superior al de un ladrillo actual y secado al Sol durante al menos tres días. Es posible fabricar adobes con cualquier tipo de tierra, y no existe una fórmula exacta para mezclar la arcilla y arena; aunque la cantidad de la primera rondará en torno al 30 % del total. La calidad de los ladrillos (mayor  o menor resistencia) dependerá de calidad de la tierra.
Las propiedades de la arquitectura en adobe son resistencia térmica, mecánica, aislamiento acústico y resistencia al fuego. Si a estas propiedades le unimos el bajo coste de los materiales y los escasos conocimientos que se necesitan tanto para su fabricación como para la posterior edificación on ellos, entenderemos por qué el adobe ha sido el material de construcción más usado a lo largo de la historia.
No caería en desuso hasta hace unas décadas cuando aparecieron nuevos materiales de construcción industriales, con una mayor resistencia sísmica y mejores cualidades para la edificación en alto; aún así, se estima que un 30% de la población mundial vive en construcciones de tierra. Aproximadamente el 50% de la población de los países en desarrollo, incluyendo la mayoría de la población rural y por lo menos el 20% de la población urbana y urbano marginal, viven en casas de tierra.
Pese a todo, en los últimos tiempos estamos viendo cómo en los países más desarrollados se está recuperando la construcción con este tipo de material, en especial dentro de aquellas sociedades o grupos más conciencias sobre la preservación del medio ambiente. Nuevas maneras de mejorar sus puntos débiles: resistencia sísmica y fragilidad ante lluvias, inundaciones y humedad, están recuperando el atractivo de esta tecnología constructiva por su simpleza, bajo costo, y excelentes propiedades térmicas y acústicas.
 Muestra de ello es el experimento realizado en la Universidad Católica de Lima, donde se construyó una bóveda de adobe simulando un sismo de 30 segundos de duración, con una oscilación muy intensa y la estructura resistió el envite sin problemas.

¿Por qué el adobe es un material de construcción tan sostenible?

  • Los ladrillos comunes necesitan ser cocidos en hornos que requieren de un combustible para conseguir la temperatura adecuada, mientras que el adobe solo necesita de unos días al aire libre, secándose a la luz del Sol para ser completamente funcionales. Esto hace que sean un material de baja energía incorporada.
  • La capacidades del barro para almacenar el calor durante las horas más cálidas y liberarlo hacia su interior en las más frías hacen que sea un climatizador natural que logra mantener una temperatura siempre agradable en su interior.
  • Regula la humedad porque las paredes la succionan y, en épocas de sequedad, despiden lo que han almacenado.
  • Estas dos características provocan la conocida inercia térmica en la que las paredes son un elemento vivo que reacciona ante cambios de temperatura y humedad expandiendo y contrayéndose. Esto contrasta con las construcciones realizadas en base a cementos, que no poseen la capacidad de la tierra de permitir el paso del agua ni su flexibilidad, por lo que los muros son mucho más sensibles a sufrir grietas en su superficie.
  • Es un gran aislante acústico a causa de que lo más transmisor de vibraciones sonoras que es el barro.
  • El adobe es incombustible y por eso es difícil que se incendie.
  • La tierra es absolutamente maleable, permitiendo su reciclaje y, en caso de que no se haya mezclado el barro con un material industrializado, se puede devolver el material a la naturaleza. Su maleabilidad también permitirá la adición de nuevas estructuras y diseños a posteriori.
  • La tierra es inofensiva para la salud de los habitantes por el hecho de que no está integrada por sustancias tóxicas.

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